¿AINS en el deporte?

Un alivio puntual, pero nunca una estrategia continua

Los AINEs (antiinflamatorios no esteroideos) como el ibuprofeno o el naproxeno son habituales entre deportistas. ¿Por qué? Porque reducen el dolor, la inflamación y los síntomas del EIMD (daño muscular inducido por el ejercicio). También se usan para intentar acelerar la recuperación tras entrenamientos o competiciones exigentes.

Pero su uso crónico no es la solución. De hecho, puede perjudicar seriamente tu salud y tu rendimiento.


¿Cómo funcionan los AINEs?

Los AINEs actúan bloqueando la enzima COX (ciclooxigenasa). Esta enzima es responsable de transformar ciertos ácidos grasos poliinsaturados (como el ácido araquidónico) en prostaglandinas, compuestos que generan inflamación, dolor y fiebre.

El problema es que no todas las prostaglandinas son perjudiciales. Algunas son necesarias para que el cuerpo repare tejidos, se adapte al entrenamiento y regule procesos inmunes y hormonales. Es decir, bloquear la inflamación completamente impide al cuerpo adaptarse.


¿Por qué no deben usarse de forma continua?

1. Bloquean la adaptación muscular

La enzima COX participa también en la respuesta anabólica tras el ejercicio. Si la inhibimos, frenamos la síntesis de proteínas y la hipertrofia muscular. El cuerpo no se fortalece. El músculo no se reconstruye de forma eficiente.
A largo plazo, esto compromete los progresos del entrenamiento.

2. Aumentan la toxicidad hepática y digestiva

El hígado metaboliza estos fármacos. Cuando el uso es frecuente, aumenta la carga tóxica y se puede alterar la función hepática. Además, dañan la mucosa intestinal, reduciendo la absorción de nutrientes y debilitando el sistema inmunitario.
El resultado: más riesgo de fatiga crónica, disbiosis intestinal, lesiones por déficit nutricionales o inflamación sistémica de bajo grado.


¿Alternativas naturales y efectivas?

La base: una alimentación antiinflamatoria y regeneradora. Aquí algunas estrategias validadas en naturopatía deportiva:

1. Frutas, verduras y proteínas de calidad

Una dieta rica en antioxidantes naturales, micronutrientes y aminoácidos ayuda a reducir la inflamación post-entreno sin bloquear la adaptación. Prioriza productos de temporada y de origen limpio.

2. Vitamina D en invierno

Fundamental para la modulación del sistema inmune y la recuperación muscular. El déficit es frecuente en deportistas. Testar niveles y suplementar si es necesario.

3. Omega 3 (EPA y DHA)

Tienen efectos antiinflamatorios probados, especialmente en dosis adecuadas y en protocolos cíclicos. Pueden ayudar a reducir el dolor articular, mejorar la flexibilidad y modular el cortisol.

4. Antioxidantes estratégicos

En momentos de carga alta o competiciones próximas, introducir alimentos o suplementos antioxidantes (cúrcuma, frutos rojos, coenzima Q10, etc.) puede acelerar la recuperación sin frenar las adaptaciones.

5. Zumo de cereza ácida (Tart Cherry Juice)

Rico en antocianinas, ayuda a reducir el dolor muscular, mejorar la calidad del sueño y acelerar la regeneración. Ideal en protocolos post-competición.


Conclusión

El uso ocasional de AINEs puede tener sentido en momentos muy concretos (una competición clave o una semana de esfuerzo extremo). Pero como estrategia continua, es contraproducente.

La inflamación es parte del proceso de adaptación. No hay que eliminarla, sino regularla inteligentemente.

Con nutrición personalizada, fitoterapia y una buena periodización, puedes lograr una recuperación óptima y sostenible.

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